Se esta respirando azufre. El cielo cae a pedacitos entre pasajes de las memorias consumadas en el anonimato. Mirase horizontes atestados de lucha incesante, de olor ardoroso a derrota, haber llegado y regresar con los brazos repletos de nada.
El onirismo de los sucesos escurridos, no queda más que la gota amarga de una opresión, de la que tenemos que beber, que quita la sed, pero no mata el hambre, mucho menos el sueño.
De esto estamos hechos, vagas esperanzas, metas inconclusas, éxitos no rematados. Cada quien elige su camino, aunque no siempre sea el correcto.
Sal de lo clandestino, camina hacia donde otros no puedan imaginar, donde tu seas el dueño de tu autarquía celular; o mejor aún de tu propio universo individual.
